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lunes, 16 de abril de 2018
miércoles, 19 de julio de 2017
Como yo empiece a hacer listas de reproducción asistida, entonces, es que no acabaremos nunca. (No es una amenaza)
sábado, 19 de septiembre de 2015
historias de filatelia que no de Filadelfia ni de Baltimore
La filatelia era una forma de emplear el tiempo como otra cualquiera, un coleccionismo regulado, culto, si se quiere, y una buena manera de librarse de las tareas de la casa, pues Luisito no podía bajar la basura al tener que ordenar sus sellos.
Luego pasó, que se dejaron de enviar cartas, y, esta actividad murió de inanición por la falta de editar nuevas colecciones.
Mi experiencia en este campo traduce en un nuevo fracaso. Adquirí, impulsado por la moda del momento, hace 40 años, en un establecimiento que ha sobrevivido hasta nuestros días, un puñado según consejo del experto que, protegido por un papel sedoso con el anagrama de la firma, abandoné, inmediatamente, en un cajón, sin que nuestras paralelas vidas, por mucho que se prolongaban, nunca se encontraron.
Este sobrecito ha convivido con nosotros como testigo mudo de todo cuanto se ha sucedido en la intimidad de nuestro hogar. Celebraciones con desafinados cantos de cumpleaños incluidos.
Ahora, caprichosamente, y, sin un motivo que lo justificara, ha saltado a primer plano. Y por su afloración espontanea me dirigí a la tienda, a ver que había pasado con mi inversión.
Nada.
Ahora no era realizable. Mis militares con traje de gala no tenían ningún valor como una metáfora de que las guerras no las hacen los ejércitos, se libran en los despachos de las multinacionales, y, en los consejos de administración.
Nada.
Ahora no era realizable. Mis militares con traje de gala no tenían ningún valor como una metáfora de que las guerras no las hacen los ejércitos, se libran en los despachos de las multinacionales, y, en los consejos de administración.
domingo, 19 de abril de 2015
DESCRIPCIONES ORQUESTALES EN LA COMUNIDAD, QUE A NADA CONLLEVAN, PERO OYE TU, DE MENOS NOS HIZO DIOS!
El hall, sobrio pero amplio, da cabida en su centro a la garita de Adolfo, nuestro conserje, (es, naturalmente, peluquero, reciclao) y, se despliega, en dos distribuidores como añadidos a posta, desde donde nacen, cada una de las dos escaleras independientes (contiguas) con su correspondiente ascensor antiguo.
Es un despacho tipo, y, cuando lo visitas por primera vez, tienes ya la sensación de conocerlo previamente, de haber estado allí. Resulta familiar.
Se asemeja, (como sucede, a veces, con las personas, lugares, o paisajes), a otros, de similar distribución, de fincas parecidas, hermanadas por enclave y época, confirmando que la moda en el diseño se extiende, también, a la construcción, (todo es fruto de su tiempo), y, te lo recuerda el haber pisado, en anterior ocasión, idénticas baldosas con olvidado motivo, que, se yo; en busca de consejo médico, asesoría de abogado, consulta sentimental, o, cualquier otro asunto diverso, que no identificas, excepto, que su final acabara con el abono obligado de una factura.
(Presento esta larga descripción consciente de que ya no se llevan. La gente quiere acción, sangre, tiros, traqueteo (sexo, preferiblemente), ya, en el primer párrafo. Ejemplo: Subí la escalera, echando ostias, sin esperar al ascensor, desabrochandome la bragueta, pues me acababa de mensajear, vía movil, que, por fín, estaba sola, despachurrada en la cama, esperandome...)
Fulgen.
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