domingo, 22 de noviembre de 2015

De lo Divino y lo humano


Los sucesión de los días han empujado el final de la semana, pegajosamente, y llegado el domingo, ante ninguna expectativa de gasto extra ni corriente, encerrado con un solo juguete, nada más a mano, asequible y paliativo, que reflexionar.

Es decir, buscar esa razón oculta que nos engañe / consuele, y, nos permita, seguir adelante. Hacer balance, establecer el suma y sigue a decepciones y sinsabores del día a día, repasar la crónica mundana o personal, de lo que pudo haber sido y no fue, lavar nuestras culpas, y, en último extremo, cambiar / vaciar el vaso rebosante de pequeñas miserias por otro nuevo, listo para rellenar.


Sirve cualquier hecho o circunstancia. El campo de trabajo es ilimitado. De lo divino hasta lo humano. Vale todo.

Desde el frotar se va acabar, hasta preguntas existenciales relacionadas a que las cosas cuesten tan caras siendo nuestra vida terrenal tan corta.

Puede uno preguntarse sobre la obscenidad de los ingresos de los futbolistas, proporcionalmente inversos a su preparación académica o intentar escudriñar sobre el camino que sigue la bajada de precio de la gasolina, que, teniendo la misma distancia del de subida, tarda el doble y pierde parte de su efectividad y cuantía en el recorrido.

Sobre la vacuidad de los políticos o el tedio televisivo. Averiguar a que se debe que el peso del pan no cuadre con el anunciado. 

La inoportunidad de la foto de este encabezamiento, o, simplemente, interrogarme porque te sigo queriendo después de 40 años juntos, o, quizás por eso. Fulgen.

domingo, 15 de noviembre de 2015

..... cuando sólo nos queda Billie

He vuelto a Billie Holiday. Lo suelo hacer, en tristes ocasiones. Cuando pierdes el norte, o, te cae un referente; ante un inesperado revés; cuando no sabes a que asirte / aferrarte, nada mejor que una cuña de la misma madera. 
Envolverte en esas canciones desgranadas con sentimiento, casi con dolor, que no son nunca remedio, pero sirven de consuelo, y, reconfortan en la medida que, no te sientes solo, y alguien está de tu lado, pareciendo apto, próximo, para entender / compartir tu pena.


Retorno otra vez a Billie Holiday. Como se usa un aceite milagroso que cierre una rebelde herida, se busca cobijo ante una lluvia torrencial, cómo necesitas un funcionario generoso que te atienda al límite de su horario. Como una patrona de los imposibles, mártir, de una iglesia de a pie, low-cost. Como se agradece la caricia cálida de una mano amiga. Con la urgente urgencia de que alguien te oiga, y, mejor aun, te escuche. 

                
Regreso de nuevo a Billie Holiday, pues adonde vas a que te curen cuando te han pateado el alma?



Tu vida pende de un burofax o Correos era una fiesta



Stevie Wonder - Send One Your Love

He pasado, hoy, por una oficina de Correos a retirar un convoluto. Es bueno acercarse, de vez en cuando, a este organismo/empresa/ente para calibrar el estado general de la plebe. Conocer el pulso, lejos de la cifras despatarrantes de la macroeconomía, de esa otra economía binaria y real de contar con los dedos de una mano.

Es la forma precisa de obtener una radiografía actualizada, en ese hormiguero renovado y permanente, para saber en que se sustancia toda nuestra diaria actividad, como resumen y producto, a nuestro ajetreado mercadeo y cansino contrabandismo. 

 


Saber si se envía más que se reoge, que se remite y en que volumen, y, finalmente, que clase de recepción es la mayoritaria. Es decir, establecer un ranking de gestiones, para, como practican los analistas con nuestra sangre, valorar el colesterol, los triglicéridos y ácido úrico de nuestra cotidianidad.

La impresión final es decepcionante. Empleamos los días laborables de la semana en cometer infracciones, desatender los impuestos, cosechando multas, y, los sábados recogiendo los impresos donde nos notifican y reclaman, formalmente, su importe, facilitándonos los papeles para su auto-liquidación.