En el año 1967 debía de estar de moda lo Español, se iniciaba lo typical spanish, y eso llevó a Oscar a titular con ese nombre a este curioso LP cuando ateniéndonos al repertorio bien podría definirlo Soul Brasileiro o Bossa Nova Controversial (Escobar, Al), pues es una revisión en toda regla a los clásicos del momento, con pinceladas de color local, apoyándose en las composiciones de Luiz Bonfá y Antônio Carlos Jobim, en la cresta de la ola ya, tan decepcionantemente jóvenes para tanta fama y éxito (Cornyn, Stan), en aquel entonces.
De Español solo veo en la portada, la remota posibilidad de un sombrero cordobés y una innovadora curiosa manera de sentarse que muchos años más tarde, haría furor. El hermano más listo de Scott Feather.-
La gente cita a los clásicos y ya nadie los lee. Ya nadie nombra a Lionel Hampton y son pocos los que le escuchan. Mal hecho, en ambos casos.
Acabo de adquirir esta pequeña joya y estoy eufórico, casi excitado. Pertenece a una edición original de Verve, reeditada ahora por FiveFour, una división de él (Red Cherry Records) y como acostumbra a suceder con esta casa, está garantizada la acertada elección del producto. Hay mucho donde elegir y por tanto, sería absurdo y anti rentable, escoger lo flojo y lo mediano.
Y estoy contento, en definitiva, por no haber errado el tiro. Sucede, a menudo, a los que adquirimos discos o cds, que te embarga la ilusión y depositas todas tus esperanzas en un determinado artista o título y te duele, no ya por su valor, su escaso coste, sufrir un leve nuevo desengaño y cargar con un muerto más e ir almacenándolos en una montaña inacabable. (Leía a un escritor, tristemente ya fallecido, que a los libros poco interesantes los lanzaba a una piscina, yo no dispongo de ella.)
No es el caso, no será necesario, hoy valió la pena y salió bien. Cuando visite nuevamente la tienda añadiré unas monedas, un pequeño billete, una propina, para compensar el incalculable valor que tiene para mí este disco en comparación con el precio ajustado que me han dispensado. Estaría bien, verdad?
Artistazos:
Lionel Hampton, Oscar Peterson, Art Tatum, Buddy Rich, Sacha Distel, Herb Ellis, Ray Brown, Guy Pedersen, René Urtreger, Baptiste "Mac Kac" Reilles.
A ver, a los blogueros se nos ha sobrevalorado y ahora resulta que somos los brujos de la tribu. Se nos concede una área de influencia que no te la acabas, pero, tampoco, es para tanto.
Somos unos pilares, unas columnas de la sociedad, unos puntales, unos "sargentos", está claro, pero a ver, estamos limitados y llegamos hasta donde podemos, humanamente hablando.
Que si, que está claro, que somos la luz y el guía de millones o más de presonas, desorientados en su mayoría, gente que busca y no sabe bien lo que encuentra, y entonces entramos nosotros y le cortamos las hojas a la coliflor.
Te la damos pelada. Lista para consumir. Libre de follaje.
Ejemplo práctico que es más didáctico. Poco puedo, humanamente hablando, hacer yo para que te guste el piano. Su música. Y más, tocada por un canadiense. O sea de Canadá, que quede claro.
Nuestros prejuicios son tan caprichosos y gozan de tanta libertad, que tienen asignada (pre) a cada nacionalidad una disciplina, una función, donde se hallan bien encajados, acordes con su entorno, en donde sobresalen y para lo que están especialmente dotados. Y a los canadienses los veo como jugadores de hockey hielo, dándose leches entre árbitros que parecen jockeys descabalgados que hubieran perdido su montura, y si Diana Krall ha triunfado, que duda cabe, mucho más alto habría llegado si fuera de Arkansas o de Luisiana. A los pianistas de jazz los veo de USA y tira pa´lante.
Que quieren que les diga. No lo puedo evitar. Como a los practicantes de kung-fu me los creo más con los ojos rasgados. Carradine era de pegote, de serie, de mentira.
De Louis no puedo decir nada. Ya le he presentado algunos trabajos y mira adonde lo he encumbrao. Hay un truco y es este: si consigues romper esa barrera psicológica que seguro te separa, te aisla, asociada a canciones antiguas del ragtime y diablos amolaos, entonces, estás perdio. Caes en sus redes, y, seguro, que te va a gustar.