Siguiendo con el devenir de los tiempos, molto dificile, con las campañas de reciclaje y aprovechamiento de los recursos y tal, me veo impelido en romper una lanza en favor de esta marca y de los esplendidos trabajos publicados con nombres de segunda fila pero con una dignidad y un estusiasmo que para si querrían las poderosas. Es continuadora de una anterior llamada Rico y aquí van varias portadas incunables de su primera época:
Soy consciente de que estas denuncias mías en ayuda de artistas y trabajos que por su escasa difusión y por el tiempo transcurrido están condenados a desaparecer, no servirán para gran cosa pero estoy obligado a avisarlo.
De la misma forma que surgen campañas por parte de los ecologistas para proteger a un oso de determinada procedencia ante el inminente peligro de su extinción, hago de notario gratuito (ya se que estos dos términos son contradictorios) y aviso para que quede constancia.
Hay iniciativas que a pesar de los criterios de rentabilidad abren un escaso margen a la esperanza, pero de ello hablaremos en una próxima ocasión.
En este proceso arqueológico de desenterrar viejas glorias, someto a su consideración otro artista del sello Fiesta, José Curbelo, en cuya orquesta, con aires latinos, aprendieron el oficio muchos de los que, más tarde, se harían famosos. En la mayoría de las aportaciones, interviene, como vocalista, mi admirado, Tony Molina. (Repito video para rezagados.)
Ha quedado dicho por ahí, la importancia presencial que tenían las orquestas para los bailes, pues por aquel entonces, eran necesarios, como única forma de relación y se activaban con el concurso, imprescindible, de estas formaciones, como moda generalizada a nivel mundial.