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domingo, 26 de abril de 2026

Grant Green - His Majesty King Funk








Después de estar durante varios años auspiciado por Blue Note, donde dejó un irrepetible legado, Grant Green probó fortuna y se mudó a Verve. 
Se fue a la competencia. 
No sabemos si por un traspaso millonario o por finalización de contrato. Y sólo llegar, hizo lo que mejor sabía: hacer un cesto (grabar un LP) con los mismos mimbres (de igual forma) que lo había hecho hasta entonces, y el resultado fué éste: HIS MAJESTY KING FUNK. 
Eso sí, le salió con el espíritu de la antigua casa.


 

Recogía un versión maravillosa de Willow weep for me y una encantadora The Cantaloupe Woman (no confundir con la de Hancock que se llama Cantaloupe Island) y el trabajo, en general,  estuvo a la altura que nos tenía acostumbrados.
Todavía tuvo tiempo de grabar junto con Johnny Hodges y Wild Bill Davis un par de trabajos titulados Wings&Things y Joe's Blues donde el entusiasmo de Green no aparece por ningún lado y su trabajo queda relegado a un segundo término.


  

sábado, 13 de abril de 2024

jazz organist part. 1 / ¡Vaya temporada de pepinos!


 

Eddie Baxter - Temptation

Lou Bennett - Moins Que Rien (Misty)

Milt Buckner - I've Got The World On A String 

Charles Earland - Love Story

Wild Bill Davis- Love For Sale

Bill Doggett - Dig the Thing

Dicck Delaney - The shadow of your smile

Jimmy McGriff - What's Going On

richard groove holmes - wave

Johnny Hammond - It's Too Late

Don Patterson - Love Letters

Shirley Scott - Can't Get Over the Bossa Nova

Jimmy Smith - I'll Close My Eyes

Lonnie Smith - Slouchin'

Lonnie Liston Smith - Summer Love

Reuben Wilson - Poinciana

Larry Young - Nica's Dream

Desde luego, y, de melones. La cuestión es que ligo esta exuberancia de frutas y hortalizas con la abundancia, aunque no exista causalidad,  de organistas en la historia de la música, y, concretamente, en el apartado que nos ocupa, el jazz.



Y es que el órgano ofrece ciertas ventajas con respecto a su hermano mayor, el piano. Es menos envarado. Se aparca más fácilmente, en cualquier rincón, y, con lo voluble que suelen ser los músicos, se traslada en un santiamén. Elijo este adjetivo, a conciencia, pues uno de los factores que han decantado un número tan elevado de organistas es deber su iniciación a su ayuda en oficios religiosos, cuando a la Iglesia se asistía para dar y no para recibir.