Convengamos que Paul Smith sea, en USA, un nombre corriente (un Antonio Jiménez, de aquí) y con él, es difícil de hacerte un nombre. Ya puedes pasarte, ya, años como pianista de Ella Fitzgerald o colaborando con las estrellas de jazz del momento / siglo: Gillespie, O'Day, Tormé o Kenton que nada, sólo lo compensas un poco si tienes la voluntad y durabilidad de vivir 90 años, y, ni así consigues remontar y ser popular.
En cuanto al Lp que nos ha traído hasta aquí, es un achuchón más a la Bossa Nova, ahora con orquesta, en una visita al explorado mundo de Antonio Carlos Jobim que está tan transitado como los accesos a las grandes cimas, pues, actualmente, si no has hecho: tres, ocho mil (3 picos de 8.000 metros) o te han venido a rescatar en una arriesgada operación de algún macizo, no eres nadie.