domingo, 22 de mayo de 2016

Un cierto índice irresistible de irritabilidad y cabreo ambiental (UCIIICA)


Se palpa un pesado y viciado aire que enturbia nuestro diario deambular, y, se traduce en un malestar general. Se diría algo estacional, o, no, quizás, epidémico, pero ambiental. Es una alteración profunda de las actitudes, de los caracteres, que va más allá de la culpabilidad sanguínea de la primavera. Está en todas partes. Fluye por todos lados y alcanza cualquier tipo de actividad, relación y grado de parentesco. Un virus "UCIIICA", autóctono, genuino, aunque con posibles ramificaciones en otras latitudes.



Se detecta, como en otras enfermedades, con el síntoma de una inapetencia y desgana/pasotismo general hacia todo aquello que nos rodea, apoyado en un desinterés, y, una descreencia total, generalizada.
Se advierte en reacciones fuera de tono, desproporcionadas, con una irritabilidad mayor al asunto en cuestión, sustanciado; pudiendo originarse en la comprobación del balance de nuestros personales libros de contabilidad afectiva, ante un descuadre permanente, arrastrando una insostenible situación financiera de números rojos.

Nos hemos instalado en la quiebra y nos debatimos, sabiéndonos perdedores, en gestionarla.