He esperado, deliberadamente, al estreno de éste maravilloso título de Paul Horn al hecho trascendental de ver incrementada, recientemente, mi cuenta de seguidores con uno más. Vds dirán que es poco, pero no; si lo medimos en términos porcentuales es una cifra que marea: nada más y nada menos que un 25% más y subiendo, pues no creo que ninguno de los actuales se vaya a dar de baja, y, tampoco les sería fácil que os la conceda.
Es lo que tienen las estadísticas, que se prestan a infinitas formas de análisis. Sucede con los resultados electorales, y, perdonen que enturbie la placidez de la tarde con cosas desagradables, que en las peores circunstancias, ante unos datos a todas luces desastrosos, todo el mundo sale fortalecido, tal vez, porque el último fin sea permanecer en la pomada, obtener representación para con ella poder mejorarlos, y, así, llegar a medrar, o como mínimo estar cerca donde se reparte.
(El ejemplo del número de pollos teóricos consumidos dividido por la cantidad de consumidores potenciales ha sido desmontado pues a los que no les había alcanzado ni un ala, rápidamente, indignados, reclamaban su parte, descubriendo que había alguien que se había zampado dos o tres, enteros.)
Volviendo al motivo central que es la música:
Paul Horn, saxophone, flute
Emil Richards, vibes
Jimmy Bond, bass
Paul Moer, piano
Billy Higgins, drums
Saludo efusivamente a Alain Manuel que, libremente, sin coacciones ni chantajes, ha decidido formar parte de nuestro reducido, pero, exquisito club. Gracias.
A ver si nos entendemos. Terra Brasilis es a la Bossa Nova lo que El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha es a la literatura. Con esto está todo dicho y no exagero. Jobim que se había pasado media vida grabando con Claus Ogerman (The Composer of Desafinado plays, A Certain Mr. Jobim, Wave, Matita Perê, Urubu) decidieron juntos poner broche de oro a esta prolongada colaboración y lo hicieron con este trabajo. Dejar un testamento en vida. Fué una revisión a toda una mágnifica obra, a toda una vida fértil y fecunda. Por aquí pasan los veinte temas más famosos o más queridos ya, que, no podían caber todos, con unos arreglos excepcionales, (corregidos, aumentados, mejorados) de no te menees.
Hay que destacar que toda la obra de Jobim gira en torno a la Naturaleza con mayúscula. Es un canto.(Perdón) Es ecologismo puro y duro. Cuando aún no se conocía el nucleares? no, gracias! Jobim ya nos avisaba de lo importante que eran los rios, los montes, las aves, y el respeto que debiamos a nuestro entorno. Nos enseñaba con su música y sus letras que el planeta, nuestro planeta, era nuestra segunda piel y debiamos amarlo y cuidarlo como a nosotros mismos.
Por eso sus canciones, simples, con pocos acordes, desprenden bondad por el fondo que las alienta, porque están inpregnadas de un sentimiento honesto y sincero de amor y paz. Que suerte, haber sido compañeros de viaje (contemporáneos) de Antonio Carlos Jobim. Muito obrigado,Tom.
Los dibujos deben ser de Paulo Jobim, su hijo, y el productor fué Aloysio de Oliveira. Personal:
Antonio Carlos Jobim: keyboards, vocals
Oscar Castro-Neves: guitar
Bucky Pizarelli, Vinnie Bell: guitars on "Double Rainbow"