viernes, 14 de octubre de 2016

El BD de música para Alfred Nobel


Subyace en la concesión de los premios, sorteos y rifas amañados, una retroalimentación, elegiendo concienzudamente al premiado, en el sentido "quid pro quo" de, yo te lo concedo, para prestigiarte, y, de paso, con tu nominación, la institución se promociona engrandeciendo su nombre.

Y esto podría, perfectamente, haber sucedido. Los premios están de antemano establecidos, ya presupuestados, y, aún en el peor de los casos, a falta de candidatos idóneos / aceptables, jamás quedarían desiertos, pues, existe, en todo este compadreo, un mercadeo no exento de intereses más o menos declarados. 



Y esto es válido para certámenes, juegos florales, premios de poesía, y toda suerte de reuniones literarias promovidas por parte de ayuntamientos, centros, institutos, entidades con ánimo de lucro, confesable, o, no,  y diputaciones, de aquí a la China comunista. 

No se trata de asignar el premio ni de distinguir al premiado, pues, los trabajos escogidos rara vez se leen, ni trascienden, el objetivo es demostrar que la institución sigue viva, apta para recibir subvenciones / ayudas, y, para ello, son necesarios estos saraos.

En el caso del Nobel, acude puntualmente, cada año, con la finalidad de hacerse perdonar el haber inventado la dinamita.

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